Resumen Ejecutivo
A lo largo de las dos últimas décadas, China pasó de ser un socio comercial marginal a convertirse en el segundo socio más importante de Centroamérica, solo por detrás de Estados Unidos. No obstante, esto ha sido resultado de una relación caracterizada por una profunda asimetría comercial: mientras las importaciones desde China han crecido aceleradamente y se han diversificado con el pasar del tiempo, las exportaciones centroamericanas hacia ese país lo han hecho a un ritmo mucho menor, concentrada en pocos bienes con escasa transformación y valor agregado, con la excepción parcial de Costa Rica.
A pesar de los acercamientos diplomáticos entre varias naciones de la región con Pekín, que han incluido el establecimiento de relaciones diplomáticas por parte Costa Rica, Panamá, El Salvador, Nicaragua y Honduras, las expectativas de crecimiento no se han concretado. Por el contrario, el déficit se ha expandido sustancialmente.
En 2024, las exportaciones a China representaron el 1.31 % del total exportado por la región, mientras que las importaciones desde el país asiático supusieron el 17.04 % de los bienes adquiridos por la región del exterior. Estos resultados presentan a China como socio netamente proveedor, más no como un destino de exportación como han esperado y prometido diversas administraciones centroamericanas, a pesar de fomentar acuerdos de libre comercio que tan solo parecieran agravar la tendencia imperante de las últimas décadas.
Con la excepción de Costa Rica, cuyas exportaciones incluyen bienes de alto contenido tecnológico como chips y dispositivos médicos, el resto de la región exporta principalmente productos agropecuarios, minerales y otros bienes de escaso valor agregado, que por su naturaleza suelen ser vulnerables a la volatilidad de precios en los mercados internacionales, presentan escasa sofisticación y se exportan en pequeños volúmenes. A ello se suman otros obstáculos estructurales que la región enfrenta, como falta de competitividad, desconocimiento del mercado chino, así como de sus costumbres y burocracia, por ejemplo.
Este reporte también analiza aspectos relevantes de esta relación comercial como la falta de pericia de las administraciones centroamericanas en las negociaciones comerciales y el impacto en sectores industriales claves para la región. También se abordan casos como la creciente y opaca penetración de capitales chinos en sectores extractivos, como la minería en Panamá y Nicaragua así como la coerción comercial por Pekín contra Guatemala debido a sus relaciones diplomáticas con Taipéi.
Frente a este escenario, el informe concluye que es necesario que la región apueste por una estrategia comercial integral frente a China, que contemple la protección de sectores estratégicos, promueva el valor agregado, diversifique sus mercados de exportación e importación y contemple adecuadamente sus requerimientos de desarrollo.

