Introducción
El gobierno de Claudia Sheinbaum en México ha buscado navegar un delicado equilibrio entre la cooperación con Estados Unidos —el mayor mercado de exportación de México, su fuente de remesas y su socio en materia de seguridad— y la República Popular China (RPCh), una fuente potencial importante de inversión y comercio para México, particularmente en momentos en que la relación comercial y política con EE. UU. se ha vuelto cada vez más impredecible y ocasionalmente tensa.
En el contexto de las negociaciones preliminares con la Administración Trump sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en diciembre de 2025, México impuso aranceles nuevos y significativos a una serie de productos provenientes de países con los que no tiene un Tratado de Libre Comercio vigente. Estos incluyeron un arancel de hasta 50% a los autos provenientes de la RPCh. Como contrapeso, sin embargo, el gobierno de Sheinbaum también sostuvo conversaciones de alto nivel con sus contrapartes chinas para explicar la medida, y anunció que ella asistirá a la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Beijing en noviembre de 2026, sentando las bases para una cumbre bilateral entre Sheinbaum y Xi de la cual podría derivarse una cooperación económica, política y de otro tipo más profunda.


