Introducción
La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos para 2025 (2025 U.S. National Security Strategy, NSS) prioriza la atención a las amenazas contra Estados Unidos en el Hemisferio Occidental, incluido el compromiso de reducir la influencia de la República Popular China (RPC) en la región y de “negar a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro Hemisferio”. Aunque el foco de la ampliación significativa de la presencia militar estadounidense en la región en 2025 estuvo puesto en las operaciones antidrogas y en Venezuela, las actividades de la RPC en Nicaragua constituyen otro ejemplo de las amenazas que la NSS se compromete a enfrentar.
Vinculación política
Nicaragua es relativamente singular en la región, ya que su cambio de relaciones con la RPC en diciembre de 2021 no fue el primero. Las guerrillas sandinistas de izquierda, que tomaron el poder en Nicaragua en 1979 por la vía armada, esperaron seis años antes de establecer relaciones con la RPC en 1985. Apenas cinco años después, el país retiró su reconocimiento a Pekín y lo restableció a Taiwán en 1990, tras la restauración de la democracia con la elección de Violeta Chamorro. De manera similar, aunque Daniel Ortega regresó al poder en enero de 2007, esperó casi 15 años antes de restablecer relaciones con la RPC, en parte como respuesta a la expansión de las sanciones estadounidenses y a otras presiones contra su régimen autoritario.
El reconocimiento más reciente de la RPC por parte de Ortega fue relativamente lento, tanto en su implementación como en la recepción de los beneficios provenientes de China que tradicionalmente acompañan este tipo de giros diplomáticos. No obstante, para 2023 la RPC había firmado diversos acuerdos con el régimen de Ortega para grandes proyectos de infraestructura, aunque hasta la fecha solo unos pocos han avanzado.
Comercio
Tras el establecimiento de relaciones diplomáticas, los gobiernos de Nicaragua y China firmaron 13 memorandos de entendimiento (Memorandums of Understanding, MOUs) e iniciaron negociaciones para un tratado de libre comercio, con el objetivo de ampliar el intercambio entre ambos países. Al igual que en otros pequeños Estados de Centroamérica, las empresas con sede en la RPC tuvieron mucho más éxito en penetrar el mercado nicaragüense; en cambio, los exportadores nicaragüenses enfrentaron dificultades para vender en los mercados de la RPC. En 2024, las exportaciones nicaragüenses hacia la RPC ascendieron a apenas $82,1 millones, mientras que las importaciones desde la RPC alcanzaron los $1.650 millones, casi 20 veces más. En nombre de generar mayores beneficios para los exportadores nicaragüenses mientras los gobiernos trabajaban para finalizar un acuerdo de libre comercio, el gobierno sandinista y su contraparte china implementaron un acuerdo provisional de “cosecha temprana”, aunque este hizo poco por corregir el marcado desequilibrio.
Recursos naturales
En el sector minero, desde el reconocimiento diplomático, las empresas con sede en la RPC han ampliado de manera significativa su presencia en el país mediante concesiones cuyos términos, así como las actividades de dichas firmas, no están claros. De hecho, desde diciembre de 2021, el gobierno de Ortega ha otorgado al menos 43 concesiones a ocho empresas mineras distintas con sede en la RPC para operar en Nicaragua, lo que representa casi el 5 % del territorio nacional. Estas concesiones se han concentrado principalmente en la extracción de oro en el remoto noreste del país. Tales concesiones chinas suelen superponerse con áreas designadas para pueblos indígenas, vulnerando a esas comunidades y provocando, además, daños ambientales.
Proyectos de construcción e infraestructura
Como ocurre con muchos gobiernos populistas autoritarios, la principal vía de avance comercial de China en Nicaragua no ha sido la inversión directa ni la compra de productos nicaragüenses, sino proyectos de infraestructura en condiciones cuestionables, financiados mediante préstamos de instituciones chinas que deben ser reembolsados por el gobierno nicaragüense y, en última instancia, por su población.
Entre 2023 y 2025, el gobierno de Nicaragua firmó compromisos con instituciones con sede en la RPC para 11 préstamos principales destinados a ejecutar obras y suministrar productos provistos principalmente por empresas chinas. Los términos de estos acuerdos fueron altamente cuestionables. Incluyeron plazos de amortización de 15 años, inusualmente cortos para proyectos respaldados por el Estado. Los préstamos también contemplaron tasas de interés inusualmente altas, a menudo entre el 4 % y el 6 %, además de otras condiciones gravosas como elevadas comisiones de originación. Con esas estructuras de intereses y comisiones, incluso con vencimientos relativamente cortos, el gobierno nicaragüense se comprometió a reembolsar más de 2.000 millones de dólares a cambio de 1.437 millones de dólares en créditos a desembolsar para obras y productos de empresas con sede en la RPC.
Además, los términos de los préstamos a menudo incluyeron requisitos según los cuales porciones significativas de los fondos —en ocasiones hasta un 20 %— debían ser pagadas por adelantado a empresas con sede en la RPC, antes de que se realizara cualquier trabajo, permitiéndoles conservar el dinero si el proyecto se cancelaba o si surgían problemas que obligaran a rescindir el contrato con el proveedor chino.
Los préstamos financiaron bienes cuyo valor comercial era cuestionable, pero que crearon infraestructura de valor estratégico para la RPC y posicionaron a sus empresas en relaciones profundas con las élites empresariales y políticas nicaragüenses.
El proyecto emblemático de China fue la modernización del aeropuerto de Punta Huete por parte de la empresa CAMCE (con sede en la RPC). El aeropuerto cuenta con una pista ampliada, diseñada originalmente para acomodar bombarderos estratégicos rusos durante la Guerra Fría y, en teoría, capaz de acomodar aeronaves chinas. Desde una perspectiva comercial, sin embargo, el aeropuerto resulta relativamente innecesario: se encuentra a casi una hora en automóvil de la capital, Managua, donde el aeropuerto existente era utilizado a menos de la mitad de su capacidad.
El gobierno nicaragüense también ha contratado a la empresa CHINAICTC (con sede en la RPC) para construir un nuevo centro logístico de 335 millones de dólares y realizar otras mejoras en el puerto de Corinto, lo que probablemente beneficiará de manera desproporcionada a las empresas chinas que importan la creciente gama de productos provenientes de la RPC, a través de compañías chinas de logística marítima.
La empresa CSCEC, con sede en la RPC, ha sido contratada para la segunda fase de una mejora de la Carretera Costera del Pacífico de Nicaragua, aunque China aún no ha desembolsado los fondos y, en consecuencia, el proyecto todavía no ha comenzado.
La empresa CAMCE también fue contratada para construir tres esferas de almacenamiento de gas natural licuado (GNL), aunque los trabajos del proyecto aún no han iniciado.
Asimismo, una empresa constructora china ha sido contratada para construir el complejo habitacional de interés social “Nuevas Victorias”, entregando 920 viviendas en julio de 2025 y otras 100 en diciembre. Sin embargo, las unidades no se entregan gratuitamente, sino que se venden, con financiamiento bajo condiciones gravosas que dificulta que las personas de bajos ingresos —en cuyo nombre se construyeron las propiedades— puedan llegar a ser propietarias.
En el sector eléctrico, empresas con sede en la RPC han sido contratadas para construir múltiples generadores de energía solar y eólica, principalmente a través de China Construction and Communications Corporation (CCCC), que ha sido incluida en listas negras del Banco Mundial por fraude y del Departamento del Tesoro de EE. UU. por sus vínculos con el ejército chino. Entre estos proyectos se encuentran el parque solar “El Hato”, de 67 millones de dólares, el parque solar de Nindirí, de 71 millones de dólares, el parque eólico “El Barro”, de 69 millones de dólares y el parque eólico “La Mesita”, de 57 millones de dólares, entre otros.
Sectores digitales
Las empresas chinas de telecomunicaciones, en particular Huawei, desempeñan un papel dominante en el sector en Nicaragua, pese a las preocupaciones que suscitan en materia de espionaje digital. De hecho, Huawei está en el centro del plan del gobierno para integrar 5G y otras nuevas tecnologías digitales en el país.
Otras empresas chinas menos conocidas también han sido contratadas para infraestructura digital. Entre ellas figura un proyecto de 86 millones de dólares a cargo de Zhengzhou Coal Mining Machinery Group.
Al igual que en otros países bajo regímenes autoritarios —incluidos Venezuela, Cuba, y anteriormente Ecuador y Bolivia— empresas con sede en la RPC también están siendo contratadas para construir infraestructura digital que, bajo el argumento de la seguridad pública, respaldará la vigilancia y el control estatal. En Nicaragua, el principal proyecto chino en esta categoría es el Sistema Nacional de Respuesta a Emergencias, Sinarem.
Expansión china en el sector minorista nicaragüense
Un efecto colateral no previsto de los incentivos creados por el gobierno sandinista para atraer inversión china fue la proliferación de comercios minoristas chinos en todo el país, compitiendo con —y a menudo desplazando— a los negocios locales. Comerciantes locales reportan caídas de ventas de hasta un 70 % como consecuencia de la irrupción de nuevas tiendas chinas y de las ventajas que estas parecen tener en materia de financiamiento y regulaciones. Para finales de 2023, se estimaba que existían unos 400 establecimientos minoristas chinos en Nicaragua, desde pequeños negocios hasta grandes superficies como “China Mall”. La tendencia fue tan marcada que autores nicaragüenses hablan de la “chinificación” del país.
En un intento por atraer inversión china a Nicaragua, el gobierno de Ortega está estableciendo zonas francas. Algunos analistas temen, sin embargo, que ello solo otorgue mayores ventajas competitivas a las empresas con sede en la RPC frente a las locales, al facilitar la importación de más bienes chinos, mientras se reduce la recaudación fiscal del Estado nicaragüense.
Penetración china en la sociedad nicaragüense
Con el respaldo político del régimen de Ortega y gracias a relaciones personales y comerciales entre personal chino y figuras clave de la administración, como Laureano Ortega, entidades con sede en la RPC han ido construyendo gradualmente redes de influencia en Nicaragua. Entre estas iniciativas figura la instalación de un Instituto Confucio en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en Managua en septiembre de 2024, así como el traslado de periodistas nicaragüenses a la RPC para programas de capacitación y visitas orientadas al fortalecimiento de vínculos.
La penetración china en la comunidad empresarial nicaragüense también se ha profundizado, como lo evidencia la organización en Nicaragua de la 17.ª Cumbre Empresarial China–América Latina en noviembre de 2024.
Vinculación en materia de seguridad
En el ámbito militar, al menos desde 2023 la RPC ha patrocinado viajes de miembros de la Policía Nacional de Nicaragua para recibir entrenamiento en China. En 2025, el comisionado general de la Policía, Francisco Díaz, informó que Nicaragua envía 400 policías a la RPC para capacitación cada año, además de enviar a otros 500 a Rusia.
La cooperación militar entre China y Nicaragua no se limita al entrenamiento y a las visitas de personal. Desde al menos mayo de 2025, el gobierno nicaragüense también ha adquirido equipos de seguridad a empresas chinas, incluida la reconocida firma de defensa Poly Technologies.
En diciembre de 2025, el buque de la Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL) Silk Road Arc realizó una escala no programada en el puerto de Corinto, Nicaragua, que la RPC ha convertido en su principal centro logístico marítimo para el comercio con ese país, antes de atravesar el Canal de Panamá rumbo a compromisos portuarios en Jamaica y Barbados.
En caso de un conflicto militar entre la RPC y Occidente en el Indopacífico, las relaciones militares, la logística y otras formas de presencia china en un régimen opaco y abiertamente antiestadounidense como el nicaragüense, crean opciones para que el EPL opere desde Nicaragua contra Estados Unidos. Ejercicios recientes que contemplan operaciones militares del EPL en el Golfo de México y el Caribe, así como reportes públicos sobre la posibilidad de una base militar en Cuba, sugieren que se trata de una amenaza plausible.
Conclusión
El avance sostenido de China en Nicaragua constituye una amenaza de doble filo. Para los nicaragüenses, los múltiples indicios de condiciones contractuales cuestionables y la forma poco transparente en que avanzan sus proyectos en el país hacen altamente probable que las empresas con sede en la RPC que ejecutan las obras, así como las élites vinculadas al régimen de Ortega que firman los acuerdos, se beneficien más que la población nicaragüense. Desde una perspectiva estratégica más amplia, sin embargo, la presencia física de China y su capacidad para operar de manera opaca en el país incrementan el riesgo de que Nicaragua pueda ser utilizada como plataforma para actividades chinas antiestadounidenses, tanto en tiempos de paz como en un escenario de guerra. Este tipo de amenazas para Estados Unidos en la región son precisamente aquellas que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 promete abordar.



